Seguir la obra de una artista no es lo mismo que ver una pieza aislada. El trabajo por series revelan una búsqueda: qué está intentando resolver, qué materiales explora y hacia dónde se mueve.
En su producción hay una constante: el rostro y la identidad como territorio, y una idea de libertad que recorre las series. No es click aquí un discurso añadido a posteriori: se ve en la propia factura de la obra.
Conocer el proceso modifica la lectura del resultado. Ver las capas que quedaron debajo, qué decisiones se revirtieron y qué decisiones se tomaron sobre la marcha añade una capa más a la obra.
Si se está empezando a comprar arte, acompañar a una autora en activo tiene un atractivo especial: no se adquiere solo una pieza sino un instante concreto de un recorrido.